viernes, 3 de agosto de 2012

EPÍCTETO



EPÍCTETO


Para aproximarnos a la noción de felicidad que deseamos trabajar es pertinente dar un salto hacia el pasado y contemplar una de las primeras reflexiones que se dieron sobre el asunto; para ello tomaremos el Enquiridión, un manual escrito por Flavio Arriano en base a los conocimiento de su maestro Epícteto, pues este no dejó escrito alguno al igual que Sócrates. Cabe anotar que por la época en que se escribió sus ejemplos y términos que algunas veces utiliza ya no poseen concordancia con la actualidad, pero en esencia aún sigue teniendo validez en el estudio filosófico y en la práctica diaria; pero para evitar este inconveniente he tomado una edición que ha sido modifica con el fin de suplir esta falencia.

Como nuestro interés es estudiar directamente el tema en cuestión los datos biográficos de Epícteto no serán tratados, para ello se sugiere el siguiente link en el cual se sintetiza la vida y la obra del autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Epicteto





ENQUIRIDIÓN

Este manual compuesto por 51 capítulos o reglas invita al hombre común a una vida serena, en la que la felicidad es entendida como sinónimo de tranquilidad. La mayoría de las preocupaciones y motivos de desdicha son provocados por un juicio erróneo de las circunstancias; la naturaleza no puede ser dominada por el hombre, no se puede luchar contra sus leyes lo que queda es reconocerla y aceptarla, así por ejemplo la muerte es algo que hace parte de la vida, por ello dice en la regla XXI; “Que de la muerte y el exilio y de todas las otras cosas que parecen terribles seas de ellas consciente, sobre todo de la mortalidad, y tu no darás cabida a bajos pensamientos, y no desearás  nada con ardor.” Es sabido que uno de los acontecimientos más duros de afrontar  es la muerte de un ser querido y es lo que más perturba la felicidad, por ello se debe reconocer que todos estamos prestos a tal destino y lo mejor es no negar tal realidad y asumir el destino que nos toco al ser organismos vivientes.

En este espacio no trabajaremos todas las reglas del Enquiridión, solamente aquellas que considero de mayor importancia; para un completo análisis se recomienda la lectura en su totalidad, el cual se pude encontrar en la siguiente página de internet: http://historiantigua.cl/wp-content/uploads/2011/08/Epicteto-Manual.pdf


REGLA I


¿Cuales son tus límites? 


-          “En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros, otras no dependen de nosotros. De nosotros dependen; nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones; en una palabra, todas nuestras acciones. Las cosas que no dependen de nosotros son: el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es nuestra propia acción. Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas; las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas. Recuerda pues que, si tú crees libres, a las cosas por naturaleza esclavas, y propias, a las que dependen de otro; encontrarás obstáculos a cada paso, estarás afligido, alterado, e increparas a Dios y a los Hombres. En cambio si tú tienes, a lo que te pertenece, como propio y, a lo ajeno como de otro; nunca, nadie, te forzará a hacer lo que no quieres ni te impedirá hacer lo que quieres. No increparás a nadie, ni acusarás a persona alguna; no harás ni la más pequeña cosa, que no desees; nadie, entonces, te hará mal alguno, y no tendrás enemigos, pues nada aceptarás que te sea perjudicial.”
Con esto Epícteto está fijando las bases para su propuesta de cómo vivir lo mejor posible. Reconoce en el hombre sus posibilidades y limitaciones, y ve en ello la fuente de alegría y de desdicha; por lo cual invita a darnos cuenta de aquello que está a nuestro alcance y con ello dirigir la vida teniendo presente que si no se acepta lo que no depende de nosotros como algo ajeno entonces vendrá la desdicha; el cuerpo y los bienes están sometidos a contingencias que se escapan del dominio del hombre, un accidente puede provocar la lección permanente de un órgano, un terremoto puede acabar con la vivienda que se posee, reprocharse que suceda tales cosas es consecuencia del desconocimiento de la realidad en la que está inmerso el hombre. Mientras que si se dirigen los juicios y deseos hacia lo que depende de nosotros se puede obtener una satisfacción inmediata, como por ejemplo el caminar, el ver un paisaje,  o el rechazar una ofensa y no darle mayor transcendencia para que no nos afecte. Si se dirige el actuar conforme a este postulado habría más armonía entre el hombre y la vida, este no querrá imponerle las reglas a lo que de suyo ya las tiene y simplemente se esforzara por crear un carácter más acorde con los hechos.


REGLA II


Los niños cuando no tienen lo que desean hacen pataletas


-          “Recuerda pues que: el objeto de tus deseos, es obtener lo que tú deseas, lo que anhelas; tú no te lamentarás de nadie; no acusarás a nadie, no  harás nada, ni siquiera la cosa más pequeña, sin que corresponda a tú deseo; entonces, nadie te hará mal, y no tendrás enemigos, pues nada que no desees te motivará. Y que, el objeto de tus temores, es evitar lo que temes. Quien no logra lo que desea es desafortunado, y quien cae en lo que teme es miserable. Si no rechazas sino lo que no corresponde a tu verdadero bien, y que depende sólo de ti, entonces nunca caerás en lo que no deseas. En cambio si te empeñas en huir de lo que temes, como la muerte, la enfermedad, la pobreza, serás miserable. Si tal ha sido tu elección, conduce entonces tus miedos, y pásalos de las cosas que no dependen de nosotros, a las que sí dependen; y, en  cuanto a los deseos, suprímelos enteramente, por el momento. Pues si tú deseas alguna cosa que no está en nuestro poder, necesariamente, estarás fracasado; y, en cuanto a las cosas que están en nuestro poder, no estás en estado aún de saber cuál es la que deseas. Mientras lo sabes, conténtate por el momento con escucharte  y analizar las cosas, pero lentamente, siempre con reservas y sin prisa pero sin pausa.”
Esta regla esta en estrecha conexión con la anterior; aquí se pide al hombre que al haber analizado y comprendido aquello que está en su poder dirija su deseo conforme a esto, mientras que si lo hace hacia aquello que no depende de él obtendrá siempre aflicción pues no logrará lo que pretende. Epícteto sabe muy bien que aquello que más produce dolor y desdicha son los deseos inalcanzados, por ello enfatiza en este factor constantemente. El analizar muy bien cada uno de nuestros deseos para encontrar en ellos si se ajustan o no a lo propuesto aquí, es el trabajo que permite suprimir aquellos que se escapan de nuestras posibilidades y con ello se elimina de paso el sufrimiento por no haberlos obtenido. Habla además del miedo como un factor determinante en los juicios que se dan de lo acontecido,  no es correcto temer a la enfermedad, pues ello es algo natural, es torpe pretender que estemos sanos toda la vida, el cuerpo al ser un organismo es propenso de sufrir enfermedades de cualquier tipo, lo que sí es licito en este caso es cuidar el cuerpo para que no sufra ciertas enfermedades, como por ejemplo el cáncer de piel mediante una protección adecuada contra los rayos directos del sol.

Ya al final nos dice algo de suma importancia, cuando aún no se sabe cuáles son los deseos que son satisfechos por nuestros propios medios, es necesario guardar la calma, reflexionar constantemente sobre nuestras posibilidades.


REGLA V


La muerte para Sócrates no representaba un mal


-          "Lo que turba a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que de ellas se hacen. Por ejemplo, la muerte no es algo terrible, pues, si lo fuera, a Sócrates le hubiera parecido terrible; por el contrario lo terrible es la opinión de que la muerte sea terrible. Por lo que, cuando estamos contrariados, turbados o tristes, no acusemos a los otros sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones. Acusar a los otros por nuestros fracasos es de ignorantes; no acusar más que a sí mismo es de hombres que comienzan a instruirse; y no acusar ni a sí mismo ni a los otros, es de un hombre ya instruido."
Aquí Epícteto trae como ejemplo a Sócrates para demostrar lo necio que es considerar la muerte como algo terrible, Sócrates en los instantes previos de beber la cicuta manifiesta a sus acompañantes lo tranquilo que se siente, pues considera el morir como algo agradable por dos cosas; cuando se ha actuado de manera justa en la vida al morir los dioses acogerán el alma del muerto con agrado o si no existiese tal futuro para el alma  la muerte se pude comparar a un sueño tranquilo y sereno del cual no se despertará jamás.  Por otra parte resalta el poder que posee nuestras opiniones, muchas veces le damos demasiada importancia al menosprecio de un ser querido y nos aflige enormemente tal situación, y mediante la imaginación empezamos a entretejer una seria de deducciones del porque esa persona actuó de esa manera sabiendo que la queremos, nos afligimos y pensamos siempre en cosas que aumentan la tristeza en vez de dirigir nuestro pensamiento hacia algo que no nos cause dolor para restarle importancia a lo acontecido y tener una opinión menos cargada de sentimiento.

Esto está en concordancia con la regla XX

-          “Recuerda que no es ni quien lanza injurias, ni quien golpea, lo ultrajante, sino que la opinión, de injuriosas, que te has hecho de estos (acciones y agentes de la acción), es lo que las hace ver como de gentes de quienes has recibido ultraje. Cuando alguien entonces, te ofenda e irrite, sábelo que no es ese alguien quien te irrita, sino tu opinión. Esfuérzate entonces, ante todo, de no dejarte llevar por tu fantasía; pues, una vez ganes tiempo y alguna dilación, serás más fácilmente amo de ti mismo.”

REGLA XIV
Es inevitable que nuestros seres queridos mueran 


-          Si quieres que tus hijos y tu mujer y tus amigos vivan siempre,  estás  loco; pues quieres que las cosas que no dependen de ti, dependan, y que lo ajeno, sea tuyo. Si quieres no frustrar tus deseos, tú puedes: sólo desear lo que depende de ti. El único Amo es el deseo. El verdadero amo de cada uno de nosotros es aquel que tiene el poder de darnos o no, quitarnos o no, lo que deseamos o no. Todo hombre entonces, que quiere ser libre, no desee y no rechace nada que dependa de otros, de lo contrario, necesariamente será esclavo.

El deseo puede convertirse en un amo despiadado, esto cuando dirige sus fines hacia lo ajeno, hacia lo que no puede controlar. El hombre estará sujeto a los designios de un deseo caprichoso que provoca más dolor que satisfacción. La droga puede ponerse de ejemplo en este caso; cuando un hombre se ha dejado influenciar por  el efecto alucinógeno que ejerce una droga en específico sucumbe continuamente, está presto a la satisfacción de este deseo destructivo y pierde su auto control. Así pues lo contrario es permitir que la razón guie el deseo continuamente y este no se desborde hacia lo que causa mal.

REGLA XXXIV


Si Adán y Eva hubiesen tenido en cuenta las consecuencias de  comer la manzana  no habrían sufrido


-          “Si tu imaginación te presenta la imagen de algo voluptuoso, entonces, como siempre, vigila sobre ti, teme ser de ella cautivo. Que esta voluptuosidad espere y dale dilación. Luego, compara los dos momentos, el del goce y el del impedir que siga, y los reproches que te harás a ti mismo, y opón la satisfacción que te proveen estos dos momentos. Si encuentras que es el tiempo para ti de gozar de tal placer, ten cuidado de que su agrado no te venza y no te dejes seducir por el placer, oponle cuánto mejor es tener de ti conciencia del logro de la victoria.”
Esta regla es muy propicia para las personas que desean dejar un vicio y se ven seducidos cada vez que piensan en él y su ánimo se ve motivado a la satisfacción de este. Para ello propone Epícteto un reflexión a futuro sobre las consecuencias de acceder a este deseo y las bondades que hay en  rechazarlo y después de juzgar cada situación acoger la más beneficiosa.  


REGLA XLIV


La humillación es propia de seres enfermos 


-        "  No es razonar con coherencia decir: “Soy más rico que tú, por lo tanto soy mejor que tú; soy más elocuente que tú, entonces soy superior a ti”. Para razonar más coherentemente es preciso decir: “Soy más rico que tú pues mis bienes son mayores que los tuyos; soy más elocuente que tú, pues mis discursos tienen mayor elocuencia  que los tuyos” Ya que tú no eres, ciertamente, ni riqueza, ni elocución."

Muchas veces las personas consideran que por tener más riqueza que los demás eso los hace superiores y les da derecho de atropellar a quienes  poseen menos dinero. Pongo por caso la experiencia vivida de una amiga quien trabaja en un casino donde acuden ciertos clientes que poseen gran cantidad de dinero y al ver que los trabajadores están en desventaja frente a ellos se toman el atrevimiento de actuar de manera imprudente e injusta, consideran que tienen esclavos a su servicio. Actúan como niños caprichosos a los cuales hay que satisfacerles sus deseos inmediatamente o de lo contrario hacen pataletas para que el empleado sea despedido por ineficiente.  

Por último cabe anotar que la propuesta de Epícteto goza de profunda actualidad, los problemas del hombre del pasado son los problemas del hombre de ahora; por ello es beneficioso dar una mirada a las propuestas de los sabios del pasado con el fin de tomar de ellas aquello que nos sirva para orientar mejor nuestra vida y poder ser más felices.


ACTIVIDADES PROPUESTAS PARA LA APROPIACIÓN DEL CONTENIDO


- Durante la exposición se han dado algunos ejemplos que permiten relacionar el contenido con circunstancias propias de cada individuo. Lo que queda es que cada uno haga una reflexión sobre aquellas cosas que están en su poder y aquellas que se escapan de él y después hacer un listado con ellas a modo de cuadro comparativo. Una vez realizado, en clase se harán grupos de seis personas con el objetivo que discutan sus respuestas y puedan argumentar lo propuesto. Por último cada grupo dará un ejemplo en el que un hombre sufre por no alcanzar su deseo y uno que sea feliz por moderan su deseo hacia lo que si puede obtener. 

En relación a la siguiente imagen crearas un escrito literario en el que señales las impresiones que te produce relacionándolo con lo trabajado hasta el momento. (Nota: no tiene límites la extensión; las ideas deben ser ordenadas y bien planteadas)  

El triunfo de la muerte, Pieter Brueghel el Viejo,  1562.
Recordemos que para Epícteto la muerte debe de ser entendida como algo natural y que por lo tanto no nos ha de perturbar.

Referencias Bibliográficas

Manual de Epícteto enline:  http://historiantigua.cl/wp-content/uploads/2011/08/Epicteto-Manual.pdf











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